Autor: Orozco Castillo Nathaly Fabiola
Para reducir realmente el riesgo cardiovascular de los pacientes con SM,
debemos realizar un procedimiento integral, en su mayoría con apoyo
farmacológico.
El procedimiento de
primera línea en la SM, tanto en general como en sus elementos personales, son
las modificaciones del estilo de vida encaminadas a perder peso y aumentar la
actividad física. De esta manera, ATP-III subraya la necesidad de Intervención
en los hábitos de vida para la prevención de patologías cardiovasculares en pacientes
de mayor riesgo, considerando secundario el procedimiento farmacológico,
indicado sólo cuando exista recomendación de prevención de patologías
cardiovasculares. Sin embargo, ciertos elementos de la SM están muy extendidos
en diferentes poblaciones sin estar asociados con otros componentes de la SM.
Por ello, hasta el 50% de los pacientes con SM que consiguen adelgazar y que
consiguen mantener un nivel deseable de actividad física requieren
intervenciones terapéuticas adicionales para controlar adecuadamente la
hipertensión arterial, la diabetes mellitus o la dislipidemia (Fernández, 2016).

Sobrepeso y obesidad: Entre las diversas
tácticas recomendadas para pacientes con sobrepeso/obesidad y SM, destacan la
prescripción de una dieta hipocalórica, la modificación de conducta, el aumento
de la actividad física y el apoyo psicosocial. Las dietas más eficaces para
conseguir una pérdida de peso saludable son aquellas que consiguen una
reducción de la ingesta calórica de 500 a 1000 kcal/día, lo que equivale a la
ingesta habitual de alimentos. Este objetivo, recomendado por las guías
clínicas, pretende minimizar el peso corporal inicial en un 10% en un período
de tiempo razonable entre 6 y 12 meses (Carvajal, 2017).
Sedentarismo: Se considera el
componente patogénico fundamental del SM. Dada la estrecha interacción entre el
sedentarismo y la SM, el tratamiento de esta última debe incluir un programa
regular de ejercicio físico (Tagle, 2018).
Hipertensión Arterial: Diversas guías y
paneles de expertos limitan los parámetros por los cuales la presión arterial
se considera un componente de riesgo cardiovascular. Por lo tanto, en JNC7 se
ingresa como factor de riesgo el término prehipertensión con un valor de
120-139/80-89 mmHg. ATP-III marca como número peligroso a ser tratado ≥130/≥85
mmHg en el entorno SM. Las medidas no farmacológicas deben preceder y acompañar
siempre a las medidas farmacológicas en el tratamiento de la hipertensión
arterial. No existen fármacos antihipertensivos específicamente indicados para
pacientes hipertensos con SM, ya que la reducción del riesgo se asocia sobre
todo con una presión arterial más baja. Según diversos estudios, en el 60-70%
de los casos, se necesitan 2-3 medicamentos para lograr una presión arterial óptima, por lo que votar por el
"mejor" medicamento no es muy importante (Gutiérrez, Guiberna, &
Reyes, 2017).
Resistencia a la
insulina, hiperglucemia, diabetes: Los pacientes con hiperglucemia o diabetes
mellitus tipo 2 y SM tienen mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y el
control glucémico es primordial. Se ha sugerido una reducción de la hemoglobina
glicosilada por debajo del 7% para reducir fundamentalmente los episodios de
enfermedad cardiovascular. Las indicaciones para sensibilizadores de insulina
son posibles en varias situaciones. La metformina ha demostrado su eficacia
para minimizar la progresión a diabetes mellitus en pacientes con intolerancia
a la glucosa. Otro conjunto es Tiazolidinedionas (glitazonas), ligandos PPAR
(receptor activado por proliferador de peroxisomas) que regulan la
transcripción de genes implicados en glucosa, lípidos, lipoproteínas y otros metabolismos
asociados con la inflamación y la función endotelial (Lopez, Pintó, Lanas, &
Medina, 2017).
Dislipidemia aterogénico: El objetivo primordial
en pacientes con SM y dislipidemia aterogénico es el control de la LDL-C hasta
conseguir valores < 130 mg/dL, o < 100 mg/dL si se asocia a enfermedad
cardiovascular. Por ello, deben hacer esto junto con cambios en el estilo de
vida (ingesta moderada de calorías, actividad física regular y cambios en la
dieta)
Otras medidas: Al mismo tiempo, se
debe considerar la prevención del estado protrombótico con ácido acetilsalicílico
en pacientes con SM predeterminada, especialmente aquellos con riesgo de
patologías cardiovasculares, y en pacientes con SM y diabetes mellitus, así
como en pacientes con SM y hábito tabáquico, se debe indicar el abandono de ese
hábito Bibliografía Carvajal, C. C. (2017). Síndrome metabólico:
definiciones, epidemiología, etiología, componentes y tratamiento. Medicina
Legal de Costa Rica, 34(1), 175-193. Obtenido de
https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?pid=S1409-00152017000100175&script=sci_arttext&tlng=en
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(2016). Síndrome metabólico y riesgo cardiovascular. Revista CENIC. Ciencias
Biológicas, 47(2), 106-119. Obtenido de https://www.redalyc.org/pdf/1812/181245821006.pdf
Gutiérrez, R.,
Guiberna, R., & Reyes, O. (2017). Mecanismos moleculares de la resistencia
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Lopez, P., Pintó,
X., Lanas, F., & Medina, J. (2017). Dislipidemia aterogénica en Latino
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https://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1690-31102017000200006
Tagle, R. (2018).
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https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0716864018300099
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